Guerrero sin batalla
Tú eres el refugio donde se escondían mis palabras.
Eras la inspiración de muchas cosas.
Eras y eres gran parte de mi recorrido de vida.
Tantas preguntas que se quedaron sin respuestas.
Tantos futuros planes que se rompieron en aquél maldito domingo.
Siempre preguntaré,¿Por qué a tí, por qué a mí?.
Dicen que Dios da sus peores batallas a sus mejores guerreros, pues si eso es verdad, estoy harto de que me envíe tantas batallas a mí porque ni quiero ser un buen guerrero y si lo fui ya me harté de serlo, así que, que busque otros guerreros que a mí ya me dió demasiadas batallas y de casi ninguna tengo buen recuerdo.
Sigo leyendo tú emocionante carta.
Escuchando las canciones que hacíamos tuyas y mías.
Que injusta la vida, no termino de comprender ni de asimilar este constante tormento donde no encuentro consuelo.
Va a hacer dos años de tu partida dentro de una semana y parece que ha sido ayer.
De momento mi vida son solo pequeños parches de consuelo donde no termino de encontrar mi estabilidad emocional y me importa tres pepinos lo que piensen los demás, yo necesito escribirlo y pensar que te escribo es la única terapia que me queda.
Te pienso cada día y por momentos creo que me vuelvo loco.
Hoy, leí tu última carta, no sé puede escribir con más bondad y sentimiento.
No sé cuál será esta trayectoria actual de mi vida pero te juro que cuando esto acabe aquí, mi alma no parará de buscarte.
Mientras tanto seguiré pendiente de las niñas y de los nietos, lo hago lo mejor que puedo.
Hasta siempre Marisol.
Un beso grande y un abrazo de los nuestros.
Te quiero, mi chica.
Tú "Juli".


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