Entradas

Mostrando entradas de junio 21, 2026

Marisol, mi amor eterno

Imagen
Me gustaba su timidez, sus ojos verdes y esa forma tan especial que tenía de mirar. Su piel de melocotón, como yo solía decir. Con los años conservó algo de aquella timidez, pero la muchacha reservada se convirtió en una mujer desenvuelta gracias a esa inteligencia natural que siempre la acompañó. Fue una mujer de convicciones, fiel a sus ideas y a sus costumbres. Sentía un inmenso apego por su familia y una devoción especial por su madre. Por sus hijas era pasión y entrega; y por mí, bendita locura de amor. Fui el hombre de su vida y, quizás, también la persona a la que más quiso. Puede sonar fuerte lo que voy a escribir, pero un día, estando presente su madre, llegó a decirme que me quería incluso más que a sus propias hijas. Y yo la creí, porque me tenía idealizado. No sé si merecía tanto amor. Con ella he vivido muchos de los momentos más felices de mi existencia. Treinta y siete años dan para mucho. En ese largo camino hubo de todo, como en todas las vidas, pero por encima de todo...

Cuando todo termina

Imagen
 Una vez que pones fin a tu carrera y el vestido de torear lo cuelgas en un armario o en una vitrina, todo empieza a cambiar. De repente, todo se llena de silencio. Todo es calma. Tienes todo el tiempo del mundo para hacer lo que antes no podías hacer. Ahora eres tú quien pone límites a tus entrenamientos, a tus comidas, a tus viajes y a tus amistades. Pasas de recorrer carreteras continuamente durante los veranos a estar tranquilamente en el sillón viendo los festejos por televisión. El teléfono deja de sonar y solo permanecen las llamadas de esos pocos amigos que siguen estando ahí cuando no se alcanza la máxima gloria. Imagino que incluso aquellos que llegaron a tocarla también descubren, llegado el día del adiós, que cada vez quedan menos amigos. De mi profesión, como decía mi esposa, me gustaba el festejo en sí, pero no toda la parafernalia que lo rodea. La gente que quería hacerse fotografías contigo, las mujeres que se arrimaban al vestido de torear, los halagos y las sonris...