Breve semblanza, 1981- 2026
Y... Al caer la tarde recién entrada la noche volvimos a la calle del callejón estrecho, allí entre conversaciones, risas y humor, te miré a los ojos y mi mente se transportó al pasado por mucho que tú me dijeras que me olvidará de él.
No podía olvidar aquellos dos días vividos con tanta intensidad tres décadas atrás.
Todo seguía parecido, las calles conservaban su encanto, el suelo donde pisábamos seguía siendo el empedrado clásico de siempre, creo que hasta el aire que respiré era muy similar al que debí de respirar aquel viejo año de 1981.
Por nosotros había pasado más de media vida, nuestros cuerpos y nuestra piel como es lógico habían envejecido con el paso del tiempo, pero intuí que nuestros corazones seguían intactos, conservaban ilusión y deseo de seguir encajando los nuevos tiempos que nos traiga la vida.
Muchas veces he sentido la necesidad de que el tiempo se detuviera, ayer fue un día de esos.
Pero el tiempo no se detiene ante nada ni ante nadie, sigue su curso.
El remate final de la tarde - noche antes de mi viaje de regreso tuvo también su magia en la noche calmada, tus pasos con los míos, mi mano en un instante del camino agarró a la tuya que no se soltó de la mía, te di un abrazo, después te sentaste un rato en el coche y hablamos un poco de nuestras vidas, podíamos quizá haber dormido juntos pero posiblemente se habría roto el hechizo.
Solo decirte que ayer me hiciste sentir algo interiormente que no sabría explicarte.
Volverte a ver y despedirte bajo ese cielo estrellado fue maravilloso.
No sé cuando volveré a sentir algo tan distinto como lo que sentí ayer.
Esto es dedicado a ti Yolanda, estoy tan pasado de todo que me da igual lo que puedas pensar pero yo no puedo esconder lo que me dicta mi corazón en mis escritos.
Un beso
Julián
6 de septiembre 2026
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