Mi niña eterna
Ojalá pudiera dar marcha atrás y volver a aquellos días en que te conocí. Volverte a ver con tu bolso de bandolera y pasear juntos de la mano. Volver a ser quienes fuimos sin que nuestra timidez nos impidiera amarnos y dejar el mundo atrás. Viajar a donde no pudimos y alguna vez si llegamos. Descubrir mucho antes lo que a veces dejamos pasar. Comprendernos en nuestras incomprensiones sin esperar tanto. Dos años sin verte, sin escuchar tu voz, sin abrazarte, sin tantas cosas que debíamos haber seguido viviendo juntos. No creo que exista un castigo mayor que tú constante ausencia. Escribiste la carta más bonita y triste a la vez. Descansa en paz aunque mi alma te llore. Esa maldita enfermedad te llevo antes de tiempo. Y de nada me sirven las preguntas porque nunca encontraré la respuesta. Intuir sin ver. A veces quiero huir de la cárcel del silencio. A veces es la propia cárcel del silencio la que calma la ansiedad del eterno y constantemente recuerdo. En la ausencia te ...