Altos peajes.
Me visitan a diario tus recuerdos y yo a gusto dejo que se queden aquí.
Nunca hubiera imaginado que aquella mañana sería la última vez que te vería con vida, nunca pensé que el mismo día que me llamaste tomarías tú decisión final.
Las vida, el destino y las cosas son como son y no las podemos cambiar.
La calle está llena de recuerdos contigo, la casa se lleno de silencio y vacío ante tu ausencia.
Ahora que lo vivo en mis propias carnes sé lo que es andar por andar y buscar motivos y motivaciones para seguir aunque lo llano se me haga cuesta.
Los días parecen iguales aunque sean distintos.
Sé que tengo que buscar una salida para salir de un entorno que parece cerrado.
Me enfado con el Dios que en el colegio y en las iglesias nos inculcaron, le perdí el respeto y es que si verdad existe quiero que me muestre un camino distinto mientras tanto creo en la justicia del universo que a veces manda flechas de dolor al azar.
El amor verdadero eras tú, ya no sé si existe desde que tú te fuiste.
Escucho con atención la frase de "Yo no sé si el mundo muere cuando tú no estás".
Ojalá esto fuera un maldito sueño y fuera otra la realidad.
Ya solo me queda pensar en que surgirá un nuevo camino que me llevará a un mejor destino.
En ocasiones pensé que había pagado todos mis peajes de la vida pero estaba equivocado.
Ahora me refugio más que nunca en mi libro El Refugio de mis sentimientos que lleva pellizcos agridulces de nuestra vida y sobre todo me Refugio en las sonrisas de mis nietos, sus abrazos calman mi gran herida del corazón.
Julián Maestro





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