Dedicado a mi perrito Duque
Dedicado a mi perrito Duque
Nunca me dejaste ni a sol ni a sombra. Más bien eres mi propia sombra: me sigues a todas partes y nunca me dejaste solo, especialmente en los momentos más duros.
Estás todo el día conmigo y me duele cada vez que tengo que dejarte solo, porque eres mi más fiel compañía. Eres, quizá… y sin quizá, el mejor amigo que tengo en la actualidad.
Tengo tanto, tanto que agradecerte que cualquier texto se quedaría corto para expresar todo lo que tú mereces.
Perritos de un tamaño tan pequeño como tú deberían tener permitido entrar en todos los sitios, aunque solo fuera bajo el brazo de sus propietarios. Porque yo, por mi parte, te llevaría conmigo a todas partes.
Te llevaría de compras, de viaje, a pasear y, si alguna vez fuera a una discoteca, también entrarías conmigo. La gente podría pensar que es ridículo o que estoy loco, pero solamente quienes tienen un animal tan fiel pueden entenderlo.
Serías mi compañero constante en todo. Incluso cuando voy a una plaza de toros, serías mi compañero de asiento, un espectador más.
La amistad que puede existir entre un animal y una persona es incalculable. Solo quienes tienen un animal de compañía en casa pueden entender y comprender de qué estoy hablando.
Tú me comprendes en mis alegrías y en mis tristezas. No te separas de mí ni siquiera cuando voy a dormir. Estás ahí, siempre.
Y vuelvo a repetirlo una vez más: tu compañía no tiene precio.
Es impagable el cariño que me das, esa manera tuya de estar a mi lado sin pedir nada a cambio. Quizá tú no puedas hablar con palabras, pero me dices muchas cosas con una mirada, con un gesto, con el simple hecho de permanecer junto a mí.
Hay amistades que no necesitan palabras. La nuestra es una de ellas.
Y aunque algún día el tiempo pase, quiero que sepas que tu huella permanecerá siempre muy cerca de todos los que te queremos.
Larga vida a mi perrito Duque.
Mi amigo del alma.

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