Vuelvo a la noche de aquella luna llena

 Tú destino convenció al mío aquella noche.

Todo comenzó en el atardecer de aquel 19 de octubre en el parque donde los niños disfrutan de los columpios y los adolescentes en el recinto colindante de sus partidas de baloncesto, a esas primeras horas de la noche como es lógico ya no estaban ni los unos, ni los otros.

Tu y yo estábamos celebrando un día muy especial de nuestra vida, habíamos comprado una botella de Whisky y como si fueramos dos adolescentes empezamos a beber, tu quizá intuyo que lo hacías para evadirte de tu enfermedad personal y yo porque me dejé llevar por un sentimiento interno inexplicable, estaba a gusto, esa noche sentí como si fuera de las primeras veces que salíamos juntos.

Es como si aquella noche nos hubiéramos vuelto a conquistar mutuamente.

Tu que eras mas sensata que yo bebiste lo justo, además yo me apoderé de la botella y acabé bebiendomela entera.

Tu estabas con ese punto divertido y yo riéndome sin parar.

Ese parque se cubrió aquella noche de nuestras risas que eran tan fuertes sobre todo la mía que parecían tener eco y parecía como si las casas cercanas nos correspondieran devolviéndonos las suyas.

Tu que eras y eres donde quiera que estés un ser especial decidiste sin pensar hacer un viaje improvisado, yo no quería, no estaba en condiciones de conducir ni de nada, pero tú insististe hasta convencerme, cuando se te ponía algo en la cabeza casi siempre lo conseguías, subimos primero a casa me pegué una larga ducha, después un café y carretera y manta como se dice.

El viaje fue divino, muy tranquilo, nada de tráfico, era jueves, ventana del coche bajada para que entrase el aire fresco y me terminará de espabilar, en mitad del camino un bar de carretera abierto, paramos y entramos, ambiente sano de camioneros que a esas horas de la madrugada reponen fuerzas y toman su café para continuar con sus largas rutas, tu y yo sin prisas nos tomamos nuestro café acompañado de unos deliciosos dulces, voy al baño y en el lavabo pongo mi cabeza bajo el grifo para estar mejor, después un paseo los dos por una calle de ese pequeño pueblo, acto seguido de nuevo para el coche para continuar nuestro viaje con destino a la provincia de Zamora.

El viaje que no quería hacer al final me encantó, por la carretera desierta de coches, el paisaje tan bonito nocturno donde estábamos rodeados a ambos lados por montañas y una luna llena que parecía ser nuestra guía, la música de la radio era perfecta a esas horas de la madrugada suena como más melódica, más romántica, más relajante, nuestro ambiente y atmósfera en el coche era pura magia, tu encendias  los cigarrillos y yo que no soy fumador te pedía una calada y me los acababa fumando, era como si me quisiera beber y fumar el mundo en esa sola noche, continuamos el viaje y llegamos a Vadillo de la Guareña (Zamora), el pueblo donde vive nuestro amigo Óscar, debía de ser sobre las cinco o cinco y media de la mañana.

Como es lógico Óscar estaba dormido toque su puerta por si acaso, tu Marisol que eras mas sensata que yo me dijiste que no llamara, no te hice caso porque sé que Óscar si me hubiera escuchado no nos hubiera dejado dormir en el coche, de todas formas no insistí, nos fuimos al final de su calle y saqué del maletero mi capote y muleta y nos arropamos del frio, tú te dormiste, yo estaba desvelado por el café que me había tomado, a primera hora de la mañana llamé de nuevo a nuestro amigo que esta vez si me escuchó y nos abrió la puerta de su casa como si fuera nuestra.

Nos instalamos en una gran habitación de su amplia casa, yo en vista de que no me dormía, me fui a la chimenea que tiene en el salón y allí entre los troncos del fuego y los chasquidos de la lumbre inspirado en la borrachera que tuve aquella noche escribí el capítulo que lleva por título "Borracheras" publicado en el libro, "El Refugio de mis sentimientos".

P.D.- Sobre esa noche he escrito otras veces, pero fue una noche tan distinta y tan mágica para mí que siento a veces la necesidad y la nostalgia de volver a escribir sobre ella, creo quizás que también influye que es el último viaje o de los últimos viajes que hice contigo Marisol que en gloria estés y en paz descanses.

Julián 


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