Noche de octubre inolvidable.
No quería hacer aquel viaje por el estado de embriaguez en que me encontraba. Estábamos celebrando un día importante e inolvidable en nuestra vida. Tú, te empeñaste en que nos fuéramos donde nuestros corazones nos llevaran. Al final como todas las cosas improvisadas resultó ser una tarde, noche y madrugada, inolvidables. Quizá fuese aquel diecinueve de octubre uno de los días más felices y relajados de mi vida y creo que también de la tuya. Pero el destino nos tenía preparados a los dos un duro revés a los nueve meses de aquella tarde - noche tan maravillosa. Aquella maldita depresión acabo con tu vida, pero no con el amor y el recuerdo que siempre sentiré por tí. Como me gustaba leerte mis cosas. Ahora me tengo que conformar con leerme a mí mismo y ojalá que desde la dimensión donde tú estés me leas. Tú siempre me dijiste que yo era el hombre de tu vida y yo te quiero decir si me lees donde quiera que estés que siempre serás mi chica de ayer, de hoy, y de siempr...